Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios.
La soledad
Juan dice aquí mirad. Vale la pena examinar esta palabra concreta: exige una atención activa y deliberada. Sostenla como la instrucción necesaria: este amor no se percibe de manera automática y evidente, sino que exige este mirar deliberado. Practícalo hoy como atención activa y genuina a esta verdad concreta.
Fíjate en cuál amor. Vale la pena examinar esta frase directamente: no solo afirmar que existe el amor, sino un asombro genuino por su calidad real. Sostenla como la postura que necesita este movimiento: no una aceptación casual, sino un asombro genuino ante este amor concreto, que nos ha sido dado.
Esto vale la pena aplicarlo frente a cuánto has tratado tu adopción como mera información de hecho, sin este asombro genuino, en lugar del modelo de Juan: mirad. Es un asombro activo que vale la pena practicar hoy como respuesta genuina y sentida de este movimiento, y no un mero reconocimiento intelectual.
Considera hoy mirar de verdad este amor concreto, tomándote un tiempo deliberado para maravillarte de qué clase de amor te ha llamado de verdad hijo o hija de Dios. Practica este asombro activo, en lugar de reconocer esta verdad de manera pasiva como un hecho conocido y sin nada de especial.
Vive como familia
- Tómate hoy un tiempo deliberado para mirar de verdad, y maravillarte de, este amor concreto que te ha sido dado.
- Fíjate si has tratado tu adopción como algo meramente factual, sin el asombro genuino.
- Practica hoy este mirar activo, y no un reconocimiento pasivo y conocido de un hecho sin nada de especial.
Oración
Señor, mira cuál amor me has dado: que yo sea llamado tu hijo o tu hija. Déjame maravillarme de esto de verdad hoy, y no solo reconocerlo. Amén.
Llévalo contigo hoy
Este amor merece ser mirado de manera activa y con asombro genuino, no solo con un reconocimiento pasivo y familiar.