Bendice, alma mía, a Jehová; y bendigan todas mis entrañas su santo nombre. Bendice, alma mía a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias; el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias; el que sacia de bien tu boca.
El banquete
Esto cierra el primer movimiento de este libro con el mismo llamado con que empezó el día dos, no olvides ninguno de sus beneficios, pero ahora ampliado a la lista más completa que ofrece este salmo: perdón, sanidad, redención, favores y misericordias, satisfacción, un catálogo amplio que vale la pena recordar junto, y no un solo beneficio aislado de los demás.
Fíjate en bendigan todas mis entrañas su santo nombre, un compromiso total, no un pensamiento pasajero sino la persona entera genuinamente involucrada en este recordar y bendecir, alma, mente y boca incluidas en este acto deliberado, y no un reconocimiento rápido y superficial ofrecido de paso.
Esto cierra el círculo que ha trazado todo este primer movimiento: recordar todo el camino, no olvidar los beneficios, guardar banquetes deliberados, levantar memoriales y piedras, elegir recordar en la angustia, gustar de nuevo, recordar en comunidad, todo construyéndose hacia esta bendición total, con la persona entera, que este salmo modela directamente.
Al cerrarse este movimiento, deja que la lista más completa de este salmo se vuelva tu propio recordar total de hoy, no un solo beneficio recordado de paso, sino todas mis entrañas genuinamente involucradas, bendiciendo su santo nombre por todo el catálogo de beneficios que este movimiento te ha estado entrenando para notar y recordar de verdad.
Celebra el banquete
- Lee el catálogo completo de beneficios de este salmo y aplica cada uno a tu propia vida hoy.
- Involucra todo lo que hay en ti, y no solo un pensamiento pasajero, en un recuerdo genuino.
- Lleva este recordar total al giro de esta semana hacia el regocijo activo.
Oración
Bendice, alma mía, a Jehová, y bendigan todas mis entrañas su santo nombre. Que no olvide el catálogo completo de sus beneficios: perdón, sanidad, redención, satisfacción. Amén.
Llévalo contigo hoy
Recuerda el catálogo completo, y no un solo beneficio aislado de los demás.