El Banquete · Día 12 de 30

Cantad alegres

Parte dos · Regocíjate · 2 minutos de lectura

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Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. Servid a Jehová con alegría: venid ante su acatamiento con regocijo.
Salmo 100:1-2 · Reina-Valera 1909

El banquete

Este salmo une directamente el servir a Jehová con la alegría, no como categorías separadas y rivales, servicio sobrio por un lado y celebración gozosa por el otro, sino de verdad combinadas: servid a Jehová con alegría, la adoración y la alegría sostenidas juntas como una sola postura integrada, y no divididas en modos distintos y opuestos.

Fíjate en cantad alegres, algo activo y audible, no un contentamiento interno y privado guardado en silencio para uno mismo, sino expresado hacia afuera, un sonido que de verdad se hace, una adoración que se derrama hacia afuera en sonido real, en canto, una expresión que otros podrían oír y observar de verdad, y no confinada por entero a un sentimiento privado y sin expresar.

Vale la pena examinarlo frente a cuánto se ha asentado tu propia adoración en una sobriedad callada y contenida, genuina en lo técnico pero sin el llamado específico de este salmo hacia una alegría audible y expresada, un cantar alegre que de verdad se haga, y no solo se sienta en privado sin darle nunca una expresión externa genuina.

Considera hoy hacer un canto alegre genuino, sea cual sea la forma que tome para ti: cantar, dar gracias en voz alta, una celebración genuina expresada hacia afuera, y no confinada solo al sentimiento privado e interno. Venid ante su acatamiento con regocijo, de verdad, hoy, y no solo en una quietud cuidadosa y contenida.

Celebra el banquete

  • Haz hoy un canto alegre genuino y audible, y no solo una alegría privada e interna.
  • Canta, en voz alta, alguna expresión genuina de gratitud, aunque sea de forma imperfecta o breve.
  • Fíjate si tu adoración se ha asentado en una quietud contenida en vez de una alegría expresada.

Oración

Señor, que cante alegre a ti hoy, de forma audible y no solo privada. Que la alegría y la adoración se combinen de verdad, expresadas, y no solo una quietud contenida. Amén.

Llévalo contigo hoy

El canto alegre está pensado para hacerse de verdad, y no solo para sentirse en privado.