El Banquete · Día 17 de 30

Come tu pan con gozo

Parte dos · Regocíjate · 2 minutos de lectura

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Anda, y come tu pan con gozo, y bebe tu vino con alegre corazón: porque tus obras ya son agradables a Dios.
Eclesiastés 9:7 · Reina-Valera 1909

El banquete

El Predicador, que en otras partes de este libro se preocupa en gran medida por la vanidad y la futilidad de buena parte del afán humano, ofrece esta instrucción llamativa: come tu pan con gozo, el comer ordinario y cotidiano transformado en una ocasión de gozo genuino, y no reservado solo para celebraciones raras y especiales.

Vale la pena notarlo como un correctivo necesario contra reservar el gozo exclusivamente para ocasiones extraordinarias, fiestas, logros especiales, celebraciones raras, mientras las actividades ordinarias y cotidianas, como comer una comida común, quedan sin gozo, meramente funcionales, sin el gozo que este versículo une de manera concreta al pan y al vino genuinamente ordinarios.

Fíjate en porque tus obras ya son agradables a Dios, la razón que se da para este gozo ordinario. No porque la vida se haya vuelto extraordinaria o libre de la vanidad que este libro nombra con honestidad en otras partes, sino porque la aceptación de Dios está presente ahora, en las actividades ordinarias y cotidianas que este versículo describe de manera concreta, comer y beber, transformadas por esa aceptación.

Considera hoy una actividad ordinaria, comer una comida común, hacer un trabajo ordinario, y llévale un gozo genuino de manera concreta, confiando en la afirmación de este versículo de que la aceptación de Dios ahora hace que aun las actividades más ordinarias merezcan abordarse con gozo, y no solo las ocasiones raras y extraordinarias.

Celebra el banquete

  • Identifica hoy una actividad ordinaria, comer, trabajar, que podría abordarse con gozo genuino.
  • Lleva un gozo deliberado a esa actividad ordinaria hoy, sin reservar el gozo para ocasiones raras.
  • Confía en que la aceptación presente de Dios transforma aun los momentos más ordinarios.

Oración

Señor, que coma mi pan con gozo hoy y aborde las actividades ordinarias con alegre corazón, confiando en que tu aceptación ahora transforma aun los momentos más ordinarios. Amén.

Llévalo contigo hoy

El gozo tiene lugar en el pan y el vino ordinarios, y no solo en ocasiones raras y extraordinarias.