El Banquete · Día 30 de 30

Con todo, yo me alegraré

Parte tres · Desborda · 2 minutos de lectura

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Aunque la higuera no florecerá, ni en las vides habrá frutos; mentirá la obra de la oliva, y los labrados no darán mantenimiento, y las ovejas serán quitadas de la majada, y no habrá vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salud.
Habacuc 3:17-18 · Reina-Valera 1909

El banquete

Hace treinta días este libro empezó con el recordar, todo el camino, desierto incluido, digno de traerse a la memoria deliberadamente. Termina aquí, con la prueba más dura que podría enfrentar el gozo anterior de este libro, cada fuente de provisión ordinaria nombrada, y fallando: higuera, vides, oliva, labrados, ovejas, vacas, todo ello genuina y completamente ausente.

Y sin embargo, justo aquí, en medio del fracaso material total y completo, Habacuc llega a la misma palabra hacia la que se ha ido construyendo todo este libro: con todo, yo me alegraré. No porque las circunstancias lo justifiquen, explícita y completamente no lo hacen, sino porque Jehová mismo, nombrado aquí de manera concreta como el Dios de mi salud, permanece, pase lo que pase.

Esto cierra el círculo que ha trazado todo este libro. Recuerda nunca fue una mera evocación nostálgica. Regocíjate nunca fue una celebración meramente circunstancial. Desborda nunca fue una mera abundancia material. Todo ello, en última instancia, apuntaba a esta prueba final y más dura: un gozo que persiste justo cuando toda razón circunstancial para él ha fallado genuina y completamente.

Empezaste este libro aprendiendo a recordar todo el camino, desierto incluido. Lo terminas aquí, con el gozo más duro y más probado de Habacuc, con todo, yo me alegraré, no porque las circunstancias lo permitan, sino porque el Dios de mi salud no depende de ellas. Sean cuales sean las higueras que no florezcan en tu vida, lleva esto contigo como tu propia palabra final.

Celebra el banquete

  • Escribe la única verdad de estos treinta días que más ha remodelado cómo ves el gozo.
  • Nombra una circunstancia concreta que hoy esté fallando, y elige regocijarte de todos modos, hoy.
  • Cuéntale a una persona esta semana algo verdadero sobre el gozo del banquete que no sabías hace un mes.

Oración

Señor, aunque falle toda circunstancia ordinaria, con todo, yo me alegraré en ti. Me gozaré en el Dios de mi salud, no porque las circunstancias lo permitan, sino porque tú permaneces. Amén.

Llévalo contigo hoy

Con todo, yo me alegraré. El gozo que no depende de las circunstancias es el desborde más verdadero.

Con todo, yo me alegraré

Hace treinta días comenzaste recordando todo el camino, todo el recorrido, el desierto incluido.

Ahora lo sabes: el gozo no requiere circunstancias fáciles. Requiere solo al Dios de tu salvación, que permanece.

Sea lo que sea que esté haciendo tu higuera esta noche, florecida o desnuda, estás llamado al banquete, y el banquete ya es real.

Aunque la higuera no florecerá... con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salud.

Habacuc 3:17-18