La Comunión · Día 20 de 30

Enseñándoos y exhortándoos

Parte dos · Afilados · 2 minutos de lectura

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La palabra de Cristo habite en vosotros en abundancia en toda sabiduría, enseñándoos y exhortándoos los unos a los otros con salmos e himnos y canciones espirituales, con gracia cantando en vuestros corazones al Señor.
Colosenses 3:16 · Reina-Valera 1909

El cuerpo

Pablo cierra el arco de este segundo movimiento con un cuadro completo de instrucción mutua, enseñándoos y exhortándoos los unos a los otros, las dos direcciones activas a la vez, cada miembro dando y recibiendo corrección e instrucción, y no una jerarquía rígida donde solo ciertas personas enseñan y los demás solo reciben.

Fíjate en que este enseñar y exhortar ocurre en concreto cuando la palabra de Cristo habita en vosotros en abundancia, creciendo de un trato genuino y hondo con la propia palabra de Cristo, y no de una opinión personal ofrecida a la ligera. La exhortación mutua genuina fluye de un trato compartido y abundante con la misma fuente real, la palabra de Cristo morando en abundancia dentro de la comunidad.

Esto cierra el círculo que ha trazado todo este segundo movimiento. Afilar, sobrellevar cargas, confrontar con honestidad, heridas fieles, confesión, amistad probada en la angustia, la firmeza que sobrelleva la flaqueza, todo fluyendo de este cuadro completo y apuntando a él: enseñanza y exhortación mutuas, ricamente arraigadas en la propia palabra de Cristo, y no en preferencias personales.

Al cerrarse este movimiento, considera cómo podría habitar más abundantemente la palabra de Cristo en la instrucción mutua de tu comunidad, con la enseñanza y la exhortación fluyendo de verdad en ambas direcciones, arraigadas lo bastante hondo en la propia palabra de Cristo para lograr de verdad lo que ha descrito todo este segundo movimiento a lo largo de sus diez días.

Fortalece el cuerpo

  • Fíjate si la enseñanza y la exhortación fluyen de verdad en ambas direcciones en tu comunidad.
  • Deja que la palabra de Cristo habite más abundantemente en ti hoy, como la fuente real de la instrucción mutua.
  • Ofrece o recibe hoy una exhortación concreta, arraigada en la propia palabra de Cristo.

Oración

Señor, haz que tu palabra habite en abundancia en mí, y que la enseñanza y la exhortación fluyan de verdad en ambas direcciones en mi comunidad, arraigadas hondo en ti y no en una mera opinión. Amén.

Llévalo contigo hoy

Enseñanza y exhortación mutuas, ricamente arraigadas en la palabra de Cristo.