Mas recibiréis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalem, y en toda Judea, y Samaria, y hasta lo último de la tierra.
El cuerpo
Jesús nombra juntos la fuente del poder y el alcance creciente de esta misión: recibiréis la virtud, luego testigos, moviéndose hacia afuera en círculos concéntricos, Jerusalem, Judea, Samaria, lo último de la tierra. La misión aquí empieza cerca, en la comunidad inmediata, antes de expandirse hacia afuera, sin saltarse el contexto cercano a favor de solo el distante.
Vale la pena notar esto como un correctivo necesario contra imaginar la misión solo en términos de un envío distante y dramático, descuidando el testimonio más cercano y más común disponible en tu propia Jerusalem inmediata, la comunidad y el contexto de los que ya eres parte, antes de que cualquier envío más amplio sea relevante o necesario.
Fíjate en que recibiréis la virtud viene antes de testigos. No es una misión que se cumpla con esfuerzo humano sin ayuda ni solo con personalidad, sino en concreto con poder: la venida del Espíritu Santo sobre ti se nombra como la fuente real que hace posible el testimonio genuino, y no solo tu capacidad natural ni tu elocuencia.
Considera hoy tu propia Jerusalem, el contexto más cercano e inmediato donde el testimonio es posible ahora, y da allí un paso concreto, confiando en el mismo poder que describe este versículo, y no en tu esfuerzo sin ayuda, para que ese testimonio sea genuinamente eficaz, antes de que cualquier envío más amplio y distante sea tu propio paso siguiente.
Fortalece el cuerpo
- Identifica tu propia Jerusalem, el contexto más cercano donde hoy es posible dar testimonio.
- Da hoy allí un paso concreto de testimonio, confiando en el poder del Espíritu y no en tu esfuerzo.
- Considera los círculos crecientes que describe este versículo, lo cercano antes que lo distante, sin saltarte lo cercano.
Oración
Señor, dame poder por tu Espíritu para el testimonio, empezando en mi propia Jerusalem, el contexto más cercano del que soy parte, antes de que algún envío más amplio sea necesario. Amén.
Llévalo contigo hoy
El testimonio empieza cerca, en tu propia Jerusalem, antes de expandirse hacia afuera.