¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿dónde, oh sepulcro, tu victoria?... Mas a Dios gracias, que nos da la victoria por el Señor nuestro Jesucristo.
La meta
Pablo nombra aquí una burla concreta y triunfante: ¿dónde está, oh muerte, tu aguijón? Vale la pena sostenerla como una burla genuina y confiada del poder que la muerte dice tener, no negando que la muerte sea real, sino con esta burla descrita, que trata el aguijón y la victoria de la muerte como ya de verdad derrotados, y en la que vale la pena confiar como un hecho firme.
Fíjate en ¿dónde, oh sepulcro, tu victoria?, esta misma burla extendida. Vale la pena examinarla frente a cualquier temor que siga tratando la muerte y el sepulcro como de verdad, en último término, victoriosos, en lugar de la afirmación confiada de Pablo: esta victoria ya de verdad socavada, el poder que la muerte dice tener expuesto como de verdad, realmente, hueco.
Fíjate en a Dios gracias, que nos da la victoria, la fuente real que se nombra para esta confianza: no lograda por el esfuerzo o el valor de Pablo solamente, sino dada, por el Señor nuestro Jesucristo, el fundamento real y confiable de esta victoria, en el que vale la pena confiar como de verdad, completamente asegurado.
Sea cual sea el temor que el aguijón y la victoria que la muerte dice tener aún produzcan en tu corazón, recibe hoy la burla confiada de Pablo como de verdad tuya. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? Mas a Dios gracias, que nos da la victoria por el Señor nuestro Jesucristo, esta victoria de verdad, completamente dada, y no aún incierta.
Termina bien
- Fíjate en cualquier temor que aún trate el aguijón y la victoria de la muerte como genuina y finalmente reales.
- Recibe hoy la burla confiada de Pablo como de verdad tuya, confiando en esta victoria como ya dada.
- Da gracias a Dios hoy en concreto por esta victoria por medio de Cristo, no lograda solo con tu propio valor.
Oración
¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? Gracias a Dios, que me da la victoria por el Señor nuestro Jesucristo, de verdad, completamente asegurada. Amén.
Llévalo contigo hoy
El aguijón de la muerte y la victoria del sepulcro ya están de verdad derrotados, dados por medio de Cristo.