La Llama · Día 5 de 30

Ardientes en espíritu

Parte uno · Encendidos · 2 minutos de lectura

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En el cuidado no perezosos; ardientes en espíritu; sirviendo al Señor;
Romanos 12:11 · Reina-Valera 1909

La llama

Pablo nombra aquí «ardientes en espíritu», algo que vale la pena sostener junto a «no perezosos»: ambas cualidades nombradas juntas, lo que sugiere que el fervor espiritual verdadero y el esfuerzo diligente y activo deben mantenerse juntos, sin que el fervor sustituya a la diligencia, y sin que la diligencia sola baste sin este fervor verdadero que se nombra.

Vale la pena examinar esto frente a cuánto se ha vuelto tu servicio diligente sin ser de verdad ardiente: un esfuerzo correcto y constante sin el fervor real y sentido que este versículo nombra directamente, técnicamente fiel pero sin el fuego que el primer movimiento de este libro ha explorado a lo largo de sus primeros días.

Fíjate en «sirviendo al Señor», el objeto concreto de este fervor: no el fervor por sí mismo, un entusiasmo genérico, sino un fervor dirigido de manera específica, sirviendo al Señor, una devoción verdadera apuntada directamente a él, el blanco real que toda la exploración de este movimiento sobre el amor encendido ha descrito de principio a fin.

Considera hoy si tu servicio lleva este fervor que se nombra, o si la diligencia sola se ha vuelto en silencio un sustituto suficiente. Pídele hoy a Dios específicamente que el ser ardiente en espíritu acompañe cualquier esfuerzo diligente y fiel que ya le ofreces de verdad, ambos mantenidos juntos, como describe este versículo.

Atiende la llama

  • Examina si el esfuerzo diligente ha sustituido en silencio al espíritu ardiente y verdadero en tu servicio.
  • Pídele hoy a Dios específicamente fervor que acompañe tu diligencia fiel de siempre.
  • Sirve hoy al Señor prestando atención deliberada al fervor, y no solo a un esfuerzo correcto y constante.

Oración

Señor, que no sea perezoso en el cuidado, sino ardiente en espíritu, sirviéndote. Que el fervor verdadero acompañe hoy mi diligencia, y no solo un esfuerzo correcto y constante. Amén.

Llévalo contigo hoy

La diligencia y el fervor deben mantenerse juntos, sin que uno sustituya al otro.