Y el Dios de paz quebrantará presto a Satanás debajo de vuestros pies.
La batalla
Pablo nombra aquí una promesa concreta y asombrosa: quebrantará a Satanás debajo de vuestros pies, que hace eco de la promesa antigua de Génesis, la cabeza de la serpiente aplastada al final, y vale la pena notar que esta promesa se extiende específicamente a ti, debajo de vuestros pies, no cumplida solo por Cristo, sino compartida de veras con su pueblo.
Fíjate en el Dios de paz, el título concreto que se usa aquí, que conecta este quebrantamiento prometido directamente con la paz: no un esfuerzo violento y ansioso de tu parte, sino esta acción descrita que fluye de la paz genuina y la produce, el Dios que la cumple, nombrado específicamente por esta cualidad de paz, y no solo por el poder en bruto.
Vale la pena sostener esto como esperanza genuina frente a cuánto tu lucha con una tentación o un patrón concreto y persistente haya parecido permanentemente sin resolver, como si este enemigo en particular nunca fuera a ser puesto del todo bajo los pies. Este versículo promete lo contrario, de veras, aunque presto sugiere un proceso, y no una conclusión instantánea e inmediata.
Sea cual sea la lucha concreta y persistente que hoy parezca permanentemente sin resolver, recibe hoy la promesa real de este versículo. El Dios de paz quebrantará presto a Satanás debajo de vuestros pies: viene de verdad, aunque aún no se haya cumplido del todo y por completo en este momento exacto. Confía en el proceso que describe esta promesa, aunque siga desplegándose.
Permanece firme
- Nombra la lucha concreta y persistente que hoy parece permanentemente sin resolver.
- Confía hoy en la promesa real de este versículo: esto se resolverá de veras, aunque no al instante.
- Descansa en el Dios de paz como la fuente concreta de esta victoria prometida y final.
Oración
Señor, Dios de paz, gracias por la promesa de que quebrantarás a Satanás debajo de mis pies. Déjame confiar en este proceso genuino, aunque siga desplegándose. Amén.
Llévalo contigo hoy
Esta victoria prometida es genuina, aunque su cumplimiento pleno aún se esté desplegando.