Y él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.
La niebla
Tomás establece aquí una condición específica y honesta: “si no viere”. Tómalo como una duda declarada de verdad, ni escondida ni suprimida, sino dicha directamente a los mismos discípulos que ya habían creído. Examina si esa franqueza te ha parecido permitida en tu propia comunidad.
Tómalo como el permiso necesario contra la presión que te ha hecho esconder una duda genuina de otros creyentes, fingiendo una confianza que no sientes, en lugar del ejemplo de Tomás: la duda honesta dicha de frente, aun rodeado de otros que ya creían de otra manera.
Fíjate que Tomás siguió estando entre los discípulos. Es significativo: su duda honesta no lo sacó de esta comunidad. Tómalo como el permiso de seguir presente de verdad, aun dudando con honestidad, en lugar de suponer que dudar exige distancia o salir de la comunidad de fe.
Sea cual sea el “si no viere” que describe hoy tu condición honesta, dilo directamente hoy, a Dios o a otros de confianza, siguiendo el ejemplo de Tomás. Confía en que esta honestidad no tiene por qué sacarte de la comunidad genuina, como no sacó a Tomás de la suya.
Camina por la niebla
- Di hoy tu duda honesta directamente, a Dios o al menos a una persona de confianza.
- Fíjate si has escondido una duda genuina para mantener la apariencia de confianza.
- Sigue presente en la comunidad genuina aun dudando con honestidad, siguiendo el ejemplo de Tomás.
Oración
Señor, como Tomás, necesito ver. Déjame decir esta condición honesta directamente, confiando en que esta duda no tiene por qué sacarme de la comunidad genuina ni de la fe genuina. Amén.
Llévalo contigo hoy
La duda honesta, dicha de frente, no tiene por qué sacarte de la comunidad de fe.