Los perdonados · Día 25 de 30

Cuando estuviereis orando

Parte tres · Perdonador · 1 minutos de lectura

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Y cuando estuviereis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que vuestro Padre que está en los cielos os perdone también a vosotros vuestras ofensas.
Marcos 11:25 · Reina-Valera 1909

La herida

Jesús nombra aquí una conexión concreta y práctica: cuando estuviereis orando, perdonad. Fíjate bien en este momento: el perdón se nombra específicamente como parte de la práctica real de la oración misma, no una tarea aparte que se completa algún día, sino tejida directamente en esta disciplina espiritual ordinaria y regular.

Vale la pena examinar esto frente a cuánto tu vida de oración ha avanzado sin esta práctica descrita: el perdón revisado y extendido específicamente dentro de la oración misma. Considéralo como un ritmo genuino y regular, y no algo que se atiende una sola vez en un momento raro y dramático de decisión.

Fíjate en si tenéis algo contra alguno: un alcance completo, que vale la pena sostener como una invitación continua. Este versículo sugiere un autoexamen genuino como parte regular de la oración, revisando con honestidad si algo guardado contra otro sigue ahí de verdad, para atenderlo específicamente dentro de esta práctica.

Considera hoy hacer de esta conexión que Jesús nombra directamente una parte genuina y regular de tu propia oración: estando en oración, revisando con honestidad si tienes algo contra alguno, y extendiendo el perdón específicamente allí, no como una tarea aparte y ocasional, sino tejido en esta disciplina espiritual ordinaria y real.

Elige perdonar

  • Examínate hoy, específicamente dentro de la oración, por si guardas algo contra alguien.
  • Practica esta conexión como un ritmo regular, y no como una tarea rara, aparte y ocasional.
  • Extiende el perdón hoy específicamente dentro de tu tiempo real de oración.

Oración

Señor, cuando esté en oración, déjame perdonar, si tengo algo contra alguno, confiando en tu promesa de que esta práctica genuina está conectada con recibir también tu perdón. Amén.

Llévalo contigo hoy

El perdón está hecho para ser una práctica regular dentro de la oración, no una tarea rara y aparte.