La Plenitud · Día 17 de 30

Manténme del pan que he menester

Parte dos · Contentarse · 1 minutos de lectura

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Dos cosas te he demandado; no me las niegues antes que muera: Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí. No me des pobreza ni riquezas; manténme del pan que he menester.
Proverbios 30:7-8 · Reina-Valera 1909

La comparación

Este proverbio ofrece una petición específica y humilde: ni pobreza ni riquezas. Vale la pena sostenerla como el modelo que hace falta: no pide la máxima abundancia ni una ventaja comparativa sobre otros, sino una porción moderada y realmente suficiente. Examina si esta misma petición humilde caracteriza tus oraciones.

Fíjate en el pan que he menester. Vale la pena examinar esta frase concreta: no una suficiencia genérica, sino una porción a la medida de la persona. Sostenla como confianza genuina en que Dios sabe qué es lo que de verdad te conviene a ti. Practica esta misma petición humilde y concreta, y no una petición genérica y máxima.

Esto vale la pena aplicarlo frente a cuánto tus oraciones han pedido en silencio la máxima abundancia, una ventaja comparativa, en lugar del modelo humilde de este proverbio. Considera qué te exigiría, en tus peticiones actuales, orar de manera concreta y moderada por el pan que has menester.

Considera hoy orar la petición específica y humilde de este proverbio, ni pobreza ni riquezas, manténme del pan que he menester, confiando en el conocimiento concreto que Dios tiene de lo que de verdad te conviene, en lugar de pedir el máximo comparativo. Practica esta oración más humilde y confiada.

Elige el contentamiento

  • Ora hoy la petición específica de este proverbio: ni pobreza ni riquezas.
  • Considera si tus oraciones han pedido en silencio una abundancia comparativa y máxima.
  • Practica la confianza en el conocimiento concreto que Dios tiene de lo que de verdad te conviene.

Oración

Señor, no me des pobreza ni riquezas, manténme del pan que he menester. Que esta petición humilde y concreta reemplace mi silencioso pedir la máxima abundancia. Amén.

Llévalo contigo hoy

Una petición humilde y concreta confía en el conocimiento que Dios tiene de lo que de verdad nos conviene.