El Sábado · Día 3 de 30

Venid aparte y reposad

Parte uno · Cansado · 1 minutos de lectura

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Y él les dijo: Venid vosotros aparte al lugar desierto, y reposad un poco. Porque eran muchos los que iban y venían, que ni aun tenían lugar de comer.
Marcos 6:31 · Reina-Valera 1909

El reposo

Jesús dice aquí algo que merece tomarse en serio: ni aun tenían lugar de comer. Sostenlo como reconocimiento honesto de un agotamiento genuino, causado por el ministerio: los discípulos tan ocupados con un trabajo legítimamente bueno que hasta comer, lo básico y necesario, se había vuelto difícil. Vale la pena reconocerlo en tu propia vida.

Fíjate en venid vosotros aparte, la instrucción directa de Jesús, no un ánimo vago sino un mandato concreto y activo. Examínalo frente a lo mucho que has supuesto que el reposo depende solo de tu propia iniciativa, en lugar del modelo del versículo: Jesús mismo tomando la iniciativa e instruyendo este reposo necesario.

Aplícalo frente a lo mucho que tu ajetreo ha parecido del todo justificado, un trabajo genuinamente bueno que no deja lugar real para el reposo, la misma situación que enfrentaron estos discípulos. Recíbelo como el permiso que necesitas: hasta el trabajo legítimamente importante requiere este apartarse deliberado.

Sea cual sea el trabajo legítimamente bueno que hoy te deja sin lugar ni de comer, recibe la instrucción directa de Jesús como dirigida de verdad a ti. Venid aparte, y reposad un poco, no a pesar de tu trabajo importante, sino precisamente porque se ha vuelto tan agotador.

Practica el reposo

  • Fíjate con honestidad si un trabajo legítimamente bueno te ha dejado sin lugar real, ni siquiera para comer.
  • Recibe hoy la instrucción directa de Jesús, sin esperar solo a tu propia iniciativa.
  • Apártate hoy, aunque sea brevemente, siguiendo el mandato activo de este versículo.

Oración

Señor, como los discípulos, yo no he tenido lugar ni de comer. Háblame hoy con tu instrucción directa: venid aparte, y reposad un poco, y déjame recibirla de verdad. Amén.

Llévalo contigo hoy

Hasta el trabajo legítimamente bueno e importante requiere un reposo deliberado y real.