La Lengua · Día 27 de 30

Gratos delante de ti

Parte tres · Domada · 1 minutos de lectura

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Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mío.
Salmo 19:14 · Reina-Valera 1909

La lengua

David nombra aquí juntos los dichos y la meditación de mi corazón. Fíjate directamente en este par: no solo el habla externa examinada sola, sino la fuente interna de la que el habla fluye de verdad, ambas sostenidas juntas como el propósito total de este movimiento: gratos, hasta la raíz misma.

Aplícalo frente a lo mucho que tu atención al habla se ha quedado puramente externa, manejando solo las palabras sin esta atención más honda a la meditación del corazón que las produce. Examina si el cambio genuino exige tratar esta fuente más profunda.

Fíjate en oh Jehová, roca mía, y redentor mío, la conclusión real que fundamenta este salmo. Toda esta oración por palabras y pensamientos gratos se ofrece a esta fuente nombrada de fortaleza y de redención. Confía en que es el poder real detrás de cualquier cambio que este libro ha descrito.

Ora hoy la oración concreta de David, con los dichos y la meditación del corazón juntos, gratos delante de ti, confiando en tu roca y redentor como la fuente real capaz de transformar de manera genuina y total no solo tu habla externa, sino el corazón más hondo del que este habla siempre ha fluido.

Guarda tus palabras

  • Ora hoy por tus palabras y por la meditación de tu corazón, no por las palabras solas.
  • Considera qué ha estado produciendo en tu habla reciente la meditación de tu corazón.
  • Confía en Dios como roca y redentor, la fuente real de la transformación que describe todo este libro.

Oración

Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mío. Transforma ambos, hasta la fuente. Amén.

Llévalo contigo hoy

El cambio genuino toca tanto las palabras como la meditación del corazón que las produce.