No os dejaré huérfanos: vendré a vosotros.
La soledad
Jesús hace aquí una promesa directa. Vale la pena examinarla de cerca: huérfanos. Sostenla como la seguridad personal que necesita este movimiento. Confía en que esta promesa se dirige de verdad a la soledad o el abandono concretos que has nombrado con honestidad a lo largo de todo el recorrido de este libro.
Fíjate en vendré a vosotros. Vale la pena examinar este lenguaje específico y personal: no un consuelo distante y abstracto, sino una venida real. Sostenla como una presencia personal y genuina, prometida directamente. Confía en que está disponible sea cual sea la comunidad humana que hoy tienes o te falta.
Esto vale la pena aplicarlo hoy como consuelo personal y genuino: recibe esta promesa concreta como dirigida directamente a ti. Huérfanos describe lo que el primer movimiento de todo este libro nombró con honestidad, y vendré a vosotros es la respuesta prometida de este movimiento, verdadera de manera personal y genuina.
Sea cual sea la condición de orfandad que este libro te ha ayudado a nombrar con honestidad, recibe hoy esta promesa directa y personal: no os dejaré huérfanos, vendré a vosotros. Confía en que es de verdad cierta: el consuelo personal y culminante de este movimiento para tu propio recorrido concreto y honesto.
Vive como familia
- Recibe hoy esta promesa como dirigida directamente a tu soledad concreta y nombrada.
- Confía en que esta venida personal está realmente disponible, sea cual sea tu comunidad humana actual.
- Sostén hoy esta promesa como consuelo personal y genuino, no como una seguridad distante y abstracta.
Oración
Señor Jesús, tú no me dejarás huérfano, vendrás a mí. Déjame recibirlo hoy como consuelo personal y genuino para mi propio recorrido concreto y honesto. Amén.
Llévalo contigo hoy
La venida prometida de Cristo es un consuelo personal y genuino, dirigido directamente a tu soledad.