No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.
La meta
Este salmista nombra aquí un temor genuino y sincero: no me deseches, no me desampares. Vale la pena tenerlo por real y decirlo en voz alta en vez de reprimirlo: el temor de que el envejecer disminuya de algún modo el cuidado genuino de Dios. Hay que nombrarlo con honestidad antes de que este libro explore si ese temor tiene de verdad fundamento.
Vale la pena examinar esto frente a cualquier suposición callada que lleves de que tu valor, o la atención de Dios, disminuye naturalmente cuando las fuerzas fallan, la capacidad merma y los papeles cambian. Es un temor honesto que conviene llevar directamente a Dios, como lo hizo este salmista, y no darlo en silencio por un hecho inevitable.
Fíjate en cuando mi fuerza se acabare: el temor está ligado específicamente a la fuerza que se acaba. Aplícalo con honestidad a cualquier fuerza que falle ahora en ti, o que prevés que fallará, física, mental o de otra clase. Conviene nombrarla directamente y no evitarla hasta que ya no se pueda negar con honestidad.
Sea cual sea el temor a ser desechado, a medida que las fuerzas fallan, que hoy habita en tu corazón, nombrado o sin nombrar, dilo hoy con sinceridad, como lo dijo este salmista. Los demás días de este libro explorarán si ese temor tiene de verdad fundamento, pero hoy, simplemente, nómbralo directamente.
Termina bien
- Nombra con honestidad cualquier temor de que el envejecer disminuya tu valor o la atención de Dios hacia ti.
- Lleva hoy este temor directamente a Dios, en lugar de darlo en silencio por un hecho inevitable e incuestionable.
- Fíjate en concreto en lo que significa hoy en tu vida la fuerza que falla, física o de otra clase.
Oración
Señor, no me deseches en el tiempo de la vejez. Cuando mi fuerza se acabare, no me desampares. Te traigo hoy este temor sincero, confiando en que me responderás directamente. Amén.
Llévalo contigo hoy
El temor honesto al envejecer merece ser nombrado, no aceptado en silencio como un hecho.