La Llama · Día 8 de 30

Amó mucho

Parte uno · Encendidos · 2 minutos de lectura

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Por lo cual te digo que sus muchos pecados son perdonados, porque amó mucho; mas al que se perdona poco, poco ama.
Lucas 7:47 · Reina-Valera 1909

La llama

Jesús nombra aquí una conexión concreta: sus muchos pecados son perdonados, porque amó mucho. Vale la pena examinarla directamente, porque sugiere que la conciencia verdadera de la hondura del perdón recibido produce, de manera natural, esta hondura de amor descrita: no al revés, el amor que gana el perdón, sino el perdón recibido de verdad que produce amor.

Vale la pena aplicar esto a cuánto ha podido adelgazarse tu amor por Dios precisamente porque tu sentido de cuánto se te ha perdonado de veras se ha adelgazado a la par, olvidando o minimizando la deuda verdadera perdonada y, por lo tanto, sugiere este versículo, amando poco de manera natural como resultado directo.

Fíjate en «al que se perdona poco, poco ama»: esto no trata principalmente del tamaño real y objetivo de los pecados cometidos, sino de la conciencia, de cuánto perdón se reconoce y se recibe de verdad, lo que sugiere que la temperatura actual de tu amor puede estar conectada directamente con cuán vívidamente recuerdas lo que se te ha perdonado.

Considera hoy despertar de nuevo la conciencia verdadera de cuánto se te ha perdonado de veras, no para aumentar la vergüenza, sino porque este versículo insiste en que esta conciencia, bien recibida, produce de manera natural el amor exacto que el primer movimiento de este libro ha descrito, un amor que fluye directamente del perdón recordado con verdad y viveza.

Atiende la llama

  • Considera con honestidad cuán vívidamente recuerdas la deuda verdadera que se te ha perdonado.
  • Despierta hoy esta conciencia, no para aumentar la vergüenza, sino para aumentar de manera natural el amor verdadero.
  • Fíjate si el amor se ha adelgazado precisamente porque el perdón se ha minimizado o se ha olvidado.

Oración

Señor, déjame recordar con viveza cuánto se me ha perdonado, y que esta conciencia produzca de manera natural un amor verdadero, como lo hizo en esta mujer que amó mucho. Amén.

Llévalo contigo hoy

La conciencia verdadera del perdón recibido produce de manera natural un amor verdadero.