No pondré delante de mis ojos cosa injusta: aborrezco la obra de los que se desvían: ninguno de ellos se allegará a mí.
La batalla
David nombra aquí un compromiso concreto y deliberado. Examínalo directamente: “no pondré”, un lenguaje activo y elegido. Tómalo como la continuación del tema repetido de todo este libro: una elección deliberada y práctica sobre lo que de verdad se permite delante de tus ojos, y no una circunstancia pasiva.
Aplícalo hoy de forma práctica, examinando con honestidad qué cosa injusta tiene hoy un acceso fácil y real a tus ojos, ya sea por medios, situaciones o hábitos concretos. Nómbralo directamente y considera qué exigiría en la práctica no poner cosa injusta delante de tus ojos.
Fíjate que esto se plantea como una resolución personal y deliberada, “no pondré”: no solo desear que las circunstancias fueran distintas, sino este compromiso activo. Tómalo como el modelo que este movimiento necesita: la responsabilidad personal asumida directamente, sin esperar que las circunstancias externas cambien primero, convenientemente.
Considera hoy hacer esta misma resolución concreta y deliberada, nombrando con honestidad qué cosa injusta tiene acceso a tus ojos, y dando hoy un paso práctico y concreto para quitar o limitar de verdad ese acceso, siguiendo el compromiso personal y activo de David.
Anda en el Espíritu
- Nombra con honestidad qué cosa injusta tiene hoy un acceso fácil a tus ojos.
- Haz hoy la resolución concreta de David: no pondré delante de mis ojos cosa injusta.
- Da hoy un paso concreto y práctico para quitar o limitar de verdad este acceso.
Oración
Señor, no pondré delante de mis ojos cosa injusta. Que esta sea hoy mi resolución personal y activa, sin esperar que las circunstancias cambien convenientemente primero. Amén.
Llévalo contigo hoy
No poner nada injusto delante de tus ojos es una resolución personal y activa, no una circunstancia pasiva.