La Carne · Día 15 de 30

Si tu ojo derecho te fuere ocasión de caer

Parte dos · Mente renovada · 1 minutos de lectura

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Por tanto, si tu ojo derecho te fuere ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti: que mejor te es que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.
Mateo 5:29 · Reina-Valera 1909

La batalla

Jesús usa aquí un lenguaje deliberadamente extremo. Examínalo directamente: esta instrucción no es para tomarse al pie de la letra, pero la intensidad descrita merece tomarse en serio: la seriedad urgente y real que esta lucha de verdad merece, tan en serio como sugiere el lenguaje llamativo y deliberadamente impactante de este versículo.

Aplícalo contra cuánto tu manera de enfrentar los desencadenantes o las ocasiones concretas de tentación ha sido casual, sin querer quitarlos o atenderlos de verdad, en lugar de la instrucción radical de este versículo. Considera qué exigiría, de verdad y en la práctica, tu propio equivalente de sacar el ojo.

Fíjate en “mejor te es”, el razonamiento real de este versículo: esta acción radical se nombra no como excesiva sino como de verdad y en la práctica provechosa. Confía en este razonamiento como legítimo, aun cuando el costo práctico de seguirlo se sienta de verdad significativo o difícil.

Considera hoy qué cosa concreta y práctica podría funcionar como tu ojo derecho, exigiendo esta misma remoción radical y deliberada, y da hoy un paso concreto para atenderla de verdad. Confía en el razonamiento de este versículo, “mejor te es”, como legítimo aun cuando cueste.

Anda en el Espíritu

  • Identifica qué cosa concreta podría funcionar como tu ojo derecho, exigiendo una remoción radical.
  • Considera qué paso práctico y costoso podría exigirte de verdad esta instrucción.
  • Da hoy un paso concreto hacia esta remoción deliberada, confiando en que es provechosa.

Oración

Señor, sea lo que sea que funcione como mi ojo derecho y me haga caer, dame valor para quitarlo de verdad, confiando en tu razonamiento de que esto es de verdad provechoso. Amén.

Llévalo contigo hoy

Quitar de forma radical y costosa los desencadenantes concretos se nombra aquí como provechoso, no excesivo.