La Carne · Día 28 de 30

No despertéis al amor

Parte tres · Andar en el Espíritu · 2 minutos de lectura

← La Carne

Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalem... que no despertéis ni hagáis velar al amor, hasta que quiera.
Cantares 2:7 · Reina-Valera 1909

La batalla

Este versículo nombra un encargo deliberado y repetido dentro de este libro. Examínalo directamente: “no despertéis ni hagáis velar”. Tómalo como una sabiduría honesta sobre el tiempo: este amor descrito es de verdad bueno, pero merece guardarse hasta su estación propia y real, y no despertarse antes de tiempo, antes de su hora de verdad señalada.

Aplícalo contra cuánto has supuesto que el deseo, una vez presente, debe por eso, de forma automática, satisfacerse de inmediato, en lugar de la sabiduría de este versículo: el deseo genuino puede guardarse con deliberación y sabiduría. Tómalo como la disciplina necesaria contra el despertar prematuro, antes de su tiempo real y propio.

Fíjate en “hasta que quiera”, la confianza de este versículo en el tiempo propio y señalado. Examina si tu vida ha honrado esta misma sabiduría genuina, un guardar paciente hasta el contexto apropiado y real, y no una indulgencia prematura, desconectada de este tiempo propio y descrito.

Considera hoy qué exige de ti no despertar, qué contexto o tiempo pide de verdad este guardar paciente y descrito, y practica hoy esta disciplina deliberada. Confía en la sabiduría de este versículo: aun el deseo bueno y genuino se beneficia de este tiempo paciente y apropiado.

Anda en el Espíritu

  • Considera qué deseo genuino en tu vida podría necesitar este guardar paciente y descrito.
  • Practica hoy una disciplina deliberada sobre el tiempo, sin suponer que el deseo debe satisfacerse de inmediato.
  • Confía en la sabiduría de este versículo: aun el deseo bueno se beneficia de un contexto paciente y apropiado.

Oración

Señor, que no despierte ni haga velar al amor hasta que quiera. Dame paciencia para guardar aun el deseo bueno y genuino hasta su estación de verdad apropiada. Amén.

Llévalo contigo hoy

Aun el deseo bueno y genuino se beneficia de guardarse con paciencia hasta su tiempo propio y señalado.