La Niebla · Día 1 de 30

¿Hasta cuándo me olvidarás?

Parte uno · Silencio · 1 minutos de lectura

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¿Hasta cuándo, Jehová? ¿me olvidarás para siempre? ¿hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?
Salmo 13:1-2 · Reina-Valera 1909

La niebla

David le hace esta pregunta directamente a Dios. Vale la pena notarlo con precisión: no la hace sobre Dios a otra persona, sino a él, con honestidad. Tómalo como la postura inicial de todo este libro: la duda llevada directamente a la oración, sin esconderla de aquel mismo a quien se refiere.

Fíjate en el “hasta cuándo”, repetido dos veces. Tómalo como una frustración honesta y prolongada: no un momento breve de duda, sino una espera larga y descrita. Reconoce si esa misma pregunta repetida y agotadora ha marcado tu propia temporada de sentirte olvidado.

Tómalo como el permiso de la Escritura misma para esta pregunta exacta. Está aquí, conservada. Confía en que es oración legítima, no evidencia de poca fe, sino un clamor honesto a Dios mismo, la misma postura a la que este libro volverá a lo largo de estos treinta días.

Sea cual sea el olvido o la ocultación que has sentido de parte de Dios, pregúntaselo hoy, tan directamente como lo preguntó David: hasta cuándo. Confía en que esta pregunta honesta, llevada directo a él, es donde comienza todo este libro, y quizá tu propia sanidad.

Camina por la niebla

  • Pregúntale hoy a Dios, directamente, cualquiera que sea la versión de “hasta cuándo” que describe tu espera.
  • Fíjate si has estado haciendo esta pregunta sobre Dios en lugar de a él.
  • Recibe este salmo como el permiso de la Escritura para hablar con honestidad y de frente, sin esconder la duda.

Oración

Señor, ¿hasta cuándo me olvidarás? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí? Te lo pregunto con honestidad, directamente a ti, confiando en que es una oración legítima y permitida. Amén.

Llévalo contigo hoy

La duda honesta pertenece a la oración, dirigida directamente a Dios, no escondida de él.