Es verdad que ningún castigo al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; mas después da fruto apacible de justicia a los que en él son ejercitados.
El refinamiento
El escritor no finge que el momento presente de la disciplina se sienta bien. Dice con claridad que parece causa de tristeza, no de gozo, y se niega a espiritualizar el dolor real que trae. Este es un versículo honesto antes de ser uno esperanzador, y esa honestidad es parte de lo que hace que la esperanza sea confiable y no hueca.
El giro viene en una palabra: después. No durante. El fruto apacible de justicia no se promete que llegue al mismo tiempo que el dolor, como si debieras sentirlo a él y al crecimiento a la vez. Llega después, al otro lado del ejercicio, para los que se quedaron en el entrenamiento en lugar de abandonarlo.
Fíjate en la frase en él son ejercitados. Es lenguaje atlético, la disciplina continua del entrenamiento y no un solo evento. Un fruto así no lo produce un día duro. Lo produce quedarse en el proceso, una y otra vez, como el músculo se forma con el esfuerzo repetido y no con un solo intento.
Si hoy se siente solo como tristeza, sin fruto a la vista, eso no es prueba de que el proceso haya fallado. Puede significar simplemente que sigues en el durante, y el después todavía no ha llegado. Quédate en el entrenamiento.
En el fuego
- Nombra la tristeza específica de tu disciplina o prueba actual, sin minimizarla.
- Recuérdate que el fruto apacible viene después, no durante.
- Quédate hoy en el entrenamiento en lugar de abandonar el proceso.
Oración
Señor, esto se siente como tristeza, no como gozo, y no voy a fingir lo contrario. Pero confío en el después que prometes. Mantenme en el entrenamiento hasta que llegue el fruto. Amén.
Llévalo contigo hoy
El fruto viene después. Yo sigo en el durante.