E introdújola Isaac a la tienda de su madre Sara, y tomó a Rebeca por mujer; y amóla.
La vid
La historia que lleva a este versículo es notable por lo que no incluye: Isaac y Rebeca nunca se habían visto antes de este momento, su matrimonio arreglado mediante un siervo enviado expresamente a hallar una esposa dentro de la familia del pacto. No hubo noviazgo ni un enamorarse gradual de antemano. El versículo lo dice sin rodeos: amóla, después, y no antes, de que se hiciera el compromiso.
Vale la pena notar esto en una cultura que a menudo supone que el amor debe preceder al compromiso, el sentimiento romántico como el fundamento necesario sobre el que luego se edifica el matrimonio. La historia de Isaac y Rebeca sugiere otro orden, igualmente válido: el compromiso de pacto hecho primero, en este caso incluso por arreglo, y el amor genuino creciendo dentro de ese compromiso y después de él.
Esto no le quita valor al amor romántico ni propone el matrimonio arreglado como modelo universal. Ofrece algo más específico: el amor no es solo la chispa que enciende el compromiso. También puede ser el fruto que produce el compromiso mismo, escogido y cultivado dentro de un pacto ya hecho, creciendo más hondo justamente porque el compromiso vino primero y le dio espacio para crecer.
Si el amor de tu propio matrimonio se ha sentido más delgado de lo que esperabas el día de tu boda, considera el orden de Isaac y Rebeca. El amor todavía puede estar creciendo, cultivado dentro del compromiso que ya hiciste, y no solo ser el sentimiento que se suponía que lo precedería.
Cuida la vid
- Fíjate si has estado esperando que el amor crezca antes de comprometerte del todo.
- Escoge hoy un acto de amor comprometido, confiando en que el sentimiento seguirá a la decisión.
- Da gracias a Dios por un amor que puede crecer dentro del compromiso, y no solo precederlo.
Oración
Señor, que el amor crezca dentro del compromiso que ya hice, como creció para Isaac y Rebeca. No me dejes esperar el sentimiento antes de escoger el amor de nuevo hoy. Amén.
Llévalo contigo hoy
El amor puede ser el fruto del compromiso, y no solo su causa.