Ahora bien, Jehová me ha hecho vivir, como él dijo, estos cuarenta y cinco años... y ahora, he aquí, soy hoy día de ochenta y cinco años: Pero aun hoy estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió.
La meta
Caleb nombra aquí algo que conviene mirar directamente, a sus ochenta y cinco años: aun hoy estoy tan fuerte. Vale la pena tomarlo como testimonio genuino frente a la idea de que la fuerza disminuida es el único patrón inevitable que debe producir el envejecer. Caleb mismo da testimonio de una fuerza sostenida y genuina a lo largo de estos muchos años acumulados.
Fíjate en Jehová me ha hecho vivir, la fuente concreta que se nombra para esta fuerza sostenida. No es solo el esfuerzo independiente de Caleb, sino el mantener activo de Dios mismo. Vale la pena tomarlo como el patrón de todo este libro: la fuerza genuina en la vejez ligada específicamente a la acción sustentadora y activa de Dios.
Vale la pena examinar esto frente a cualquier suposición que hayas hecho sobre tu propio declive inevitable. No se trata de negar el cambio físico real que de verdad acompaña al envejecer, sino de considerar si el testimonio de Caleb, una fuerza sostenida para el trabajo que aún queda, podría aplicarse también de verdad a tu etapa actual.
Sea cual sea el trabajo que aún te queda en esta etapa, considera hoy el testimonio de Caleb como una posibilidad genuina. No es una negación ingenua del cambio físico, sino confianza en que Jehová, que lo hizo vivir, puede sostener de verdad la fuerza que tu trabajo restante de verdad requiere.
Termina bien
- Considera qué trabajo te queda aún de verdad en esta etapa de tu vida.
- Confía en que Dios puede sostener la fuerza que este trabajo restante de verdad requiere.
- Nombra con honestidad un área en la que has supuesto un declive inevitable sin ponerlo realmente a prueba.
Oración
Señor, tú hiciste vivir a Caleb, fuerte a los ochenta y cinco, para el trabajo que aún quedaba. Hazme vivir así a mí, sustentando la fuerza que mi propio trabajo restante requiera. Amén.
Llévalo contigo hoy
La fuerza sostenida en la vejez está ligada al mantener activo de Dios, no solo al esfuerzo independiente.